La bolsa española cerró el mes de octubre con una pérdida del 3,98 %, marcando su segundo mes consecutivo a la baja y su retroceso más pronunciado desde marzo, cuando el estallido del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán desplomó los mercados. Con este balance mensual negativo, el selectivo de referencia nacional, el IBEX 35, retrocedió hasta los 18.650 puntos, nivel no visto desde junio pasado, condicionado por la corrección del sector bancario tras su última ronda de balances corporativos y el contagio financiero derivado del repunte en la prima de riesgo francesa.
A la debilidad del sector financiero se sumó una intensa recogida de beneficios en las grandes compañías tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial, lo que arrastró al índice estadounidense Nasdaq más de un 5 %. Expertos de Singular Bank señalaron que los resultados de firmas como Alphabet, Amazon o Intel reavivaron las dudas entre los inversores sobre la rentabilidad real de sus cuantiosos desembolsos en IA; este repliegue canalizó el flujo de capital hacia activos de refugio como los bonos soberanos, propiciando que la rentabilidad del bono español a diez años descendiera del 4,13 % al 3,94 %.
El panorama bursátil se complicó aún más por el encarecimiento global de la energía y sus previsibles efectos inflacionarios. En octubre, el barril de petróleo Brent trepó casi un 14 % hasta los 117,8 dólares debido a la escalada bélica en Oriente Medio y la virtual parálisis del Estrecho de Ormuz, mientras que el gas natural europeo escaló más del 37 % por las bajas reservas, presionando a la baja las principales plazas bursátiles internacionales con caídas generalizadas tanto en Asia como en Europa.














