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Miles de ciudadanos tomaron este viernes las principales avenidas de Italia para manifestarse en contra de la carestía de la vida, el rearme armamentístico y las políticas económicas del Gobierno de Giorgia Meloni, en una jornada de huelga general que instaló un campamento ciudadano frente al emblemático Coliseo de Roma, previsto para extenderse hasta el domingo.

El paro masivo fue convocado por la Unione Sindacale di Base (USB) y respaldado por colectivos estudiantiles, trabajadores del sector público y organizaciones por el derecho a la vivienda. Las concentraciones se extendieron por urbes neurálgicas como Milán, Florencia, Nápoles, Génova, Bolonia y la isla de Sicilia.

El punto de mayor conflictividad ocurrió en Turín, donde estallaron choques directos entre manifestantes y corporaciones antidisturbios en la céntrica Piazza Castello. Elementos de la columna arrojaron proyectiles, botellas y pintura roja hacia el cerco de seguridad, ante lo cual las fuerzas policiales respondieron con cargas y el uso de camiones cisterna con chorros de agua a presión; tras replegarse al campus universitario ocupado, los manifestantes llamaron a mantener las marchas.

En Roma también se reportaron lanzamientos de objetos contra agentes de seguridad en el perímetro del Coliseo, mientras que en Bolonia los bloqueos estudiantiles forzaron el cierre momentáneo de la autopista A14. En paralelo, en Génova los piquetes paralizaron los accesos terrestres a la terminal portuaria, impactando la logística comercial.

Esta jornada inaugura un calendario escalonado de movilizaciones sindicales en el país europeo, el cual continuará el próximo 20 de noviembre con la huelga general convocada por la central mayoritaria CGIL, a la que se sumará el paro del gremio taxista programado para el 14 de diciembre.