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El Departamento de Estado de Estados Unidos autorizó la venta de 500 misiles interceptores de defensa aérea Patriot a Ucrania, en una operación valuada en dos mil cien millones de dólares. El gobierno ucraniano solventará la adquisición de este armamento mediante aportaciones financieras de Canadá, Alemania y Noruega canalizadas a través de un fondo de asistencia estadounidense, en combinación con recursos nacionales respaldados por el esquema de financiamiento de la Unión Europea. 

La empresa estadounidense Lockheed Martin fungirá como el contratista principal para la manufactura y suministro de los sistemas. La confirmación de la venta ocurre en un marco de tensiones diplomáticas entre Washington y Kiev, luego de que el presidente Volodímir Zelenski señalara retrasos de casi un mes en la liberación del equipo mientras las fuerzas rusas intensifican sus ofensivas contra la infraestructura energética ante la llegada del invierno. 

A la par, el presidente Donald Trump cuestionó la negativa ucraniana a frenar los ataques con drones hacia refinerías rusas y anunció previamente entendimientos sobre combustibles con Moscú. La operación también presiona los ritmos de manufactura de la industria de defensa norteamericana, que busca expandir sus plantas de producción para reponer inventarios estratégicos comprometidos tanto en apoyo a aliados como en misiones militares propias en Oriente Medio.