La cifra de heridos tras un ataque ruso registrado la víspera contra un campus universitario y sus inmediaciones se elevó a 12, entre los que figuran cinco estudiantes y trabajadores del centro educativo. Mientras los equipos de emergencia atendían a los afectados por la primera agresión, las fuerzas rusas perpetraron un nuevo lanzamiento de misiles balísticos.
Durante la jornada nocturna se contabilizó el disparo de 16 misiles balísticos y más de 280 vehículos no tripulados. La ofensiva provocó impactos y víctimas mortales en Kiev, afectando infraestructura crítica como el Puente del Sur, en lo que representa un endurecimiento de las operaciones contra la logística ucraniana.
Los bombardeos también golpearon las regiones de Kiev, Vínnitsa, Zaporiyia, Dnipro, Járkov, Odesa, Chernígov, Sumy, Donetsk, Jersón y Chernivtsi. En la gran mayoría de los casos, los objetivos seleccionados correspondieron al sector energético, las rutas de suministro y la infraestructura urbana civil.
Desde el gobierno ucraniano se advirtió que la dilación en la entrega de misiles interceptores para los sistemas Patriot y NASAMS favorece los objetivos de la campaña rusa. Ante la persistencia diaria de los ataques, las autoridades urgieron a incrementar la presión internacional y a garantizar el suministro puntual de apoyo militar para salvaguardar a la población.












