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Arik Cannon cosechó el triunfo más limpio de su vida sin necesidad de subir al ring. El luchador profesional independiente, de 44 años, obtuvo en marzo una de las tarjetas de béisbol más valiosas jamás producidas: la 2025 Topps Dynasty Black de Shohei Ohtani, un ejemplar único en el mundo que este jueves se subasta por cifras millonarias. Cannon invirtió apenas unos 250 dólares en un «box break» en línea, un sorteo de paquetes de coleccionismo, y la fortuna le asignó la única tarjeta Dynasty Black de toda la impresión.

La tarjeta no es una más del montón: incluye un autógrafo del japonés y un parche con el logo de MLB tomado del uniforme que Ohtani usó en el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 2025, considerado una de las mejores actuaciones de playoffs de la historia, pues ese día conectó tres jonrones como bateador y ponchó a diez rivales como pitcher. Por eso la pieza, subastada por Fanatics Collect, ya alcanzaba una puja de 1.74 millones de dólares la mañana del cierre.

Para Cannon, sin embargo, el valor de la tarjeta no se mide en coleccionismo sino en familia. «En agosto de 2023 perdimos a mi mamá a causa del cáncer, y eso ha sido muy, muy duro para mi papá. Lo primero que haré es pagar todas sus deudas, y será más que suficiente para cuidarlo», declaró el luchador, originario de Minnesota y aficionado de los cartones deportivos, quien adelantó que el resto del dinero lo ahorrará para no convertirse «en uno de esos clichés de ganadores de lotería que terminaron sin nada».

La venta confirma el mercado descomunal que rodea a Ohtani: hace apenas unos meses, otra tarjeta suya (la «Back to Back» Gold Logoman de 2026) se vendió en 11 millones de dólares, la tercera más cara de cualquier deporte en la historia. Ahora, la hazaña del coleccionismo se entreteje con la del cuadrilátero: un luchador que pasó años persiguiendo victorias pequeñas, ganándose la grande justo cuando su familia más lo necesitaba.