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La Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) confirmó este jueves 22 de octubre una de las sanciones más severas de los últimos años en el atletismo: Ruti Aga, maratonista etíope de 32 años y ganadora del Maratón de Tokio en 2019, quedó suspendida por seis años tras dar positivo por una sustancia prohibida y, posteriormente, manipular el proceso de investigación con un documento falso.

El positivo se produjo el pasado 15 de marzo, tras ganar la Media Maratón Meishan Renshou, en China, con un tiempo de 1:08:04. En la prueba antidopaje se detectó metilprednisolona, un glucocorticoide antiinflamatorio prohibido en competición según la lista de la Agencia Mundial Antidopaje. Por esta infracción, la atleta, que en ese momento ocupaba el puesto 11 del ranking mundial, recibió una sanción de dos años.

Los otros cuatro años de castigo llegaron por «manipulación del procedimiento», un agravante que terminó de hundir su defensa. Aga alegó que la sustancia le fue recetada para tratar una lesión de rodilla, pero la AIU descubrió que la clínica mencionada en la receta no existía y que el documento había sido emitido por un familiar de la atleta sin registro médico. Además, proporcionó información falsa durante una entrevista con los investigadores el 21 de abril. La corredora no respondió a los cargos, por lo que el castigo se emitió sin audiencia.

La sanción rige desde el pasado 10 de septiembre, fecha de su suspensión provisional, lo que la dejaría sin competir hasta 2032, cuando tendría 38 años, un escenario que de facto pone fin a la trayectoria de una fondista con seis podios en los «majors» (Berlín, Tokio y Nueva York) y una mejor marca personal de 2:18:09. «Este caso envía un mensaje claro: los intentos de hacer trampas quedarán al descubierto», declaró Brett Clothier, director ejecutivo de la AIU.