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Representantes del chavismo y de un sector de la oposición venezolana concluirán este miércoles su tercera ronda de conversaciones formales, una fase crucial orientada a definir las garantías políticas y civiles para una eventual transición democrática y la convocatoria a elecciones generales. El proceso, que cuenta con el respaldo directo de la administración de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado, busca reconfigurar el mapa institucional del país sudamericano tras décadas de hegemonía del régimen bolivariano.

Las negociaciones, iniciadas el pasado miércoles bajo estricta reserva, se han centrado en pactar el restablecimiento de los derechos civiles desmantelados en años recientes y la renovación integral de las instituciones públicas, especialmente aquellas acusadas de falta de independencia judicial y electoral. Aunque las partes han mantenido reserva sobre los borradores finales de los acuerdos, observadores internacionales señalan que los consensos preliminares definirán los términos de la amnistía política y la reestructuración del árbitro electoral.

El desenlace de este diálogo representa un punto de inflexión de alcance geopolítico global, al abordar la estabilización política, económica y humanitaria de la nación con las mayores reservas petroleras probadas del mundo. La comunidad internacional sigue de cerca los compromisos que emanen de esta mesa de negociación, los cuales sentarán las bases institucionales para el retorno definitivo de Venezuela a la legalidad constitucional y su reintegración a los mercados internacionales.