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En la recta final hacia las elecciones en Brasil, el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, elevó la tensión política al afirmar que en las urnas los ciudadanos deberán decidir entre «besar la bandera brasileña» o «ponerse a cuatro patas» ante Estados Unidos. El líder progresista arremetió contra la plataforma de su rival, el candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro, señalando que el proyecto de la oposición representa una entrega de la soberanía nacional frente a los intereses de Washington.

Asimismo, Lula condicionó de manera tajante su participación en el último debate presidencial programado para este viernes a que su contendiente renuncie al secreto bancario y telefónico de toda su familia. Para presionar esta medida, el mandatario entregó ante la Justicia Electoral y la Corte Suprema una autorización formal para hacer públicos sus propios registros financieros y de comunicaciones, asegurando que un Jefe de Estado no puede debatir con quien se niegue a transparentar sus cuentas.

La postura del candidato del Partido de los Trabajadores (PT) sube la apuesta institucional a solo cinco días de la definición electoral del domingo. Con estas declaraciones, el oficialismo busca acorralar al clan Bolsonaro en el terreno de la anticorrupción y la soberanía, en un entorno comicial marcado por una profunda polarización y la atenta mirada de la comunidad internacional.