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Un tribunal de la ciudad de San Petersburgo dictó una condena de nueve meses de prisión contra una sanitaria imputada por la práctica ilegal de una interrupción del embarazo y por infligir daños físicos a una paciente. La sentencia fue informada por medios locales tras concluir el proceso judicial contra la mujer de cuarenta y dos años, quien carecía del título especialista en ginecología necesario para ejecutar dicho procedimiento médico.

De acuerdo con reportes de la prensa local, la imputada realizó el procedimiento clandestino a una mujer de 28 años en el interior de una vivienda particular. Durante la intervención, la víctima sufrió diversas heridas corporales clasificadas legalmente como lesiones graves por negligencia, aunque la afectada no presentó cargos formales contra la procesada, quien reconoció su responsabilidad tras ser detenida en abril pasado.

El fallo judicial se produce en un escenario donde las estadísticas oficiales registran un marcado descenso en el número de procedimientos de interrupción gestacional en territorio ruso durante los últimos 15 años. Cifras institucionales señalan que la cantidad de casos descendió a 235 mil 700 en el año anterior, marcando una reducción considerable frente a las cifras observadas al inicio de la década pasada.

Paralelamente, las autoridades rusas aplican políticas públicas orientadas a restringir el acceso a estos procedimientos mediante requisitos legales más rigurosos y evaluaciones psicológicas obligatorias. Con estas medidas, el gabinete busca contrarrestar el declive en las tasas de natalidad, fenómeno acentuado por la coyuntura geopolítica y por determinantes demográficos estructurales en el país.