El plazo legal fijado por el Gobierno de Israel para que el Reino Unido clausure su consulado general en la zona ocupada de Jerusalén Este concluye este jueves. La medida fue impuesta por el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, quien otorgó un periodo de 30 días para el cese de operaciones diplomáticas en respuesta a las sanciones económicas aplicadas por Londres contra asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania.
El consulado británico en Jerusalén Este ha operado de forma histórica como la misión diplomática principal del Reino Unido ante la Autoridad Nacional Palestina, por lo que la orden de cierre dictada por el Gabinete israelí escaló las tensiones bilaterales entre ambas naciones. El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido no ha confirmado si acatará la instrucción o si buscará vías diplomáticas y multilaterales para mantener su representación operativa.
Esta disputa diplomática entre Tel Aviv y Londres refleja un deterioro en las relaciones derivado de las medidas punitivas internacionales impulsadas por países europeos contra la expansión de asentamientos en territorio palestino. La expulsión o cierre de delegaciones diplomáticas agrava la incertidumbre en la región y complica los canales institucionales de interlocución en el conflicto de Oriente Medio.












