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El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, enfatizó la importancia estratégica de América Latina y el Caribe para la agenda de política exterior de Washington, asegurando que los acontecimientos en el hemisferio occidental afectan de manera directa la estabilidad norteamericana. Durante su intervención, el funcionario subrayó que la relación de su país con la región se rige por la geopolítica real y la proximidad geográfica, destacando que las acciones que emprenda la administración estadounidense responden a intereses de defensa nacional.

En su discurso, Rubio fue contundente al señalar que el despliegue diplomático y la cooperación estadounidense en los países vecinos no deben interpretarse como un acto de benevolencia. «No le estamos haciendo un favor a nadie aquí; que nosotros nos involucremos en la región no es un favor», declaró el diplomático, argumentando que la presencia y la intervención estratégica de la Casa Blanca buscan mitigar riesgos transnacionales como la migración irregular, el crimen organizado y la influencia de potencias rivales en el continente.

Finalmente, el titular de la diplomacia estadounidense reafirmó que el compromiso con el hemisferio es una prioridad ineludible para garantizar la estabilidad económica y la paz territorial interna. El funcionario concluyó que mantener un liderazgo activo en la zona es un pilar «esencial para la propia seguridad, prosperidad y bienestar de los Estados Unidos de América«, marcando la pauta de la postura que mantendrá el gobierno frente a sus socios regionales.