El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró que la República Islámica mantendrá su postura de resistencia con firmeza hasta que los responsables del conflicto rectifiquen sus acciones, en medio de una abrupta escalada bélica desatada en la última semana.
El mandatario afirmó que su país rechaza los enfrentamientos por contravenir sus intereses nacionales, pero se ve obligado a defenderse frente a las hostilidades iniciadas el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
La coyuntura ha estado marcada por ataques estadounidenses contra territorio y buques iraníes, así como por bombardeos de represalia ejecutados por Irán contra blancos de Estados Unidos en Oriente Próximo. Entre los incidentes más graves, un ataque atribuido a Estados Unidos dejó cinco muertos durante una celebración nupcial en la localidad de Sirik, en la provincia de Hormozgan, hecho calificado por las autoridades iraníes como un crimen de guerra.
Como principal instrumento de presión, el régimen islámico mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz desde el inicio de las hostilidades, paralizando gran parte del flujo petrolero internacional. Bajo esta medida, Irán exige autorizaciones obligatorias a las embarcaciones comerciales para permitir su tránsito marítimo y ataca a aquellas que intentan evadir el cerco en la disputada vía fluvial.









