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La Torre Eiffel reanudó este martes sus operaciones habituales después de que la plantilla laboral suspendiera actividades en protesta por la expulsión temporal de empleadas durante una visita privada organizada para una delegación del grupo religioso hindú BAPS el pasado fin de semana.

La empresa operadora SETE admitió que la comitiva solicitó limitar las interacciones con mujeres durante el recorrido del sábado, una condición que calificó como inaceptable. El conflicto escaló hasta desatar críticas de actores políticos franceses y motivó una mesa de diálogo urgente entre los trabajadores y la directiva para destrabar el conflicto operativo.

Por su parte, el movimiento espiritual Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha emitió un comunicado de disculpa pública, asegurando que la planeación buscó acomodar a su numerosa delegación al inicio de la jornada para no obstaculizar al público general, y rechazando haber negado el acceso a las instalaciones de forma directa.