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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este lunes la confrontación comercial con el gobierno canadiense mediante un fuerte posicionamiento en el que arremetió directamente contra el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el premier de la provincia de Ontario, Doug Ford. 

En un mensaje en Truth Social, el mandatario descalificó a Ford al señalar que es “el hermano menos carismático, inteligente y, en general, poco impresionante del difunto y gran Rob Ford”.

Asimismo, Trump sostuvo que Estados Unidos ha mantenido a Canadá durante décadas, afirmando que el país vecino “no podría sobrevivir” sin la nación estadounidense, de donde —según indicó— obtienen todos sus recursos financieros y energéticos, recordando que gran parte de la electricidad, el petróleo y el gas que consume Canadá se transporta a través de territorio estadounidense.

Trump también recriminó el liderazgo de Carney y Ford, a quienes tachó de “payasos”, y advirtió que “las consecuencias para Canadá serán mucho peores” si no se alinean. En su argumentación, el mandatario estadounidense aseguró que la tasa de desempleo en Canadá se sitúa actualmente en el 10% y va en rápido aumento, señalando que las empresas locales huyen hacia Estados Unidos debido a “políticas fallidas y un liderazgo inepto”.

Concluyó advirtiendo que “los días de estafar a nuestros agricultores y demás empresas, ¡se acabaron!”, en el marco de la reciente escalada arancelaria anunciada por Washington.

Este cruce de declaraciones se produce bajo el trasfondo de las medidas arancelarias anunciadas por la administración estadounidense contra productos canadienses, un escenario que ha recrudecido las tensiones bilaterales tras el estancamiento de las negociaciones comerciales.

Ante esta ofensiva, el primer ministro canadiense, Mark Carney, reaccionó de inmediato al calificar las amenazas arancelarias como un intento deliberado de destruir sectores estratégicos de su economía, como la industria automotriz y la del aluminio. Carney sostuvo que la postura de la Casa Blanca no toma por sorpresa al Ejecutivo federal y reafirmó que su administración mantendrá una postura firme en la defensa de los intereses productivos de Canadá frente a las presiones externas.