Las autoridades canadienses denunciaron que el gobierno del presidente Donald Trump exigió modificaciones a la protección del idioma francés, la cultura de Quebec y la identidad nacional como condición para revertir la reciente imposición de aranceles.
De acuerdo con el primer ministro canadiense, Mark Carney, las partes se encontraban cerca de concretar un acuerdo comercial integral y justo para ambas naciones. Sin embargo, en las etapas finales de la negociación, la administración estadounidense introdujo demandas inaceptables para Ottawa.
“Esto ya no se trata de un acuerdo comercial: se trata de una toma de control de la soberanía e identidad de Canadá», señalaron representantes del gobierno canadiense.
Las autoridades enfatizaron que la ruptura de las conversaciones no fue una decisión buscada por su país y reafirmaron que nunca aceptarán comprometer los pilares culturales ni la soberanía de la nación bajo presiones o amenazas comerciales.









