Publicidad

Países miembros de la OTAN analizan posibles aportaciones para garantizar la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo, aunque la propia alianza dejó claro que no participará directamente en una eventual operación.

La discusión se realizó el miércoles 19 de agosto, durante una videoconferencia convocada por el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa, con representantes de países interesados a nivel de jefes de defensa. El objetivo fue identificar qué capacidades podrían aportar para apoyar la navegación segura en la zona.

Un portavoz del comandante supremo aliado en Europa, el general estadunidense Alexus Grynkewich, subrayó que no se trata de una misión de la OTAN. La organización únicamente facilita la coordinación entre sus integrantes y ayuda a identificar los recursos que cada país podría poner a disposición.

La decisión refleja el cuidado de los aliados para evitar una participación directa en el conflicto con Irán. En cambio, Francia y Reino Unido encabezan los esfuerzos para formar una coalición de aproximadamente una docena de países que pueda garantizar el tránsito seguro por el estrecho una vez que disminuyan las tensiones o termine el conflicto.

El Estrecho de Ormuz tiene una importancia estratégica mundial. Antes del inicio de la actual crisis, por esta vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo, por lo que cualquier interrupción prolongada puede afectar los costos del transporte y los mercados energéticos.

La Organización Marítima Internacional también mantiene vigilancia sobre la situación. El organismo informó que más de 20 mil marinos permanecen en la región y que existe un plan para evacuar a unos 6 mil, aunque actualmente está suspendido.

Cualquier esquema permanente para garantizar la navegación dependerá, en última instancia, de la posición de Irán y de una eventual reducción de las hostilidades.