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Aaron Rodgers, el veterano mariscal de campo de 42 años, ha confirmado que disputará una temporada más con los Pittsburgh Steelers antes de retirarse definitivamente de la NFL. Aunque al finalizar la campaña pasada estaba convencido de que era el momento de decir adiós, el jugador optó por extender su carrera un año más. Esta decisión marca el inicio del capítulo final de una de las trayectorias más brillantes en la historia del futbol americano.

La clave para que Rodgers no colgara el casco no fue un factor deportivo tradicional, como la presión de sus compañeros o directivos, sino el apoyo de su esposa. Durante su primera conferencia de prensa en el campo de entrenamiento, reveló que una charla en casa fue lo que terminó por convencerlo de jugar la temporada 2026. Además, la contratación del entrenador Mike McCarthy, con quien Rodgers ganó un Super Bowl en el pasado, fue un elemento determinante para que todo encajara.

En la temporada 2025, Rodgers guio a los Steelers a un récord de 10-7 y al título divisional, a pesar de haber modificado su estilo de juego hacia pases más cortos y rápidos. El quarterback registró el promedio de profundidad de pase más bajo de su carrera, adaptándose a una ofensiva distinta a la de sus años anteriores. Tras la eliminación en la postemporada frente a los Texans, prefirió no tomar una decisión basada en las emociones y esperar al momento adecuado para definir su futuro.

Finalmente, Rodgers ha dejado claro que no habrá marcha atrás después de este año: la temporada 2026 será la última de su carrera profesional. Al ser cuestionado sobre la posibilidad de jugar más tiempo, su respuesta fue tajante: «Cero debate». Con cuatro títulos de Jugador Más Valioso en su haber, su objetivo ahora es disfrutar su última campaña y buscar llevar a los Steelers nuevamente a la pelea por el Super Bowl.