Guido Pizarro ha presentado su renuncia como director técnico de los Tigres, poniendo fin a una trayectoria de trece años en la institución donde se desempeñó como jugador y entrenador. La decisión se tomó tras una serie de reuniones con la directiva, motivada por la incertidumbre en el inicio del torneo y las diferencias irreconciliables sobre el futuro del proyecto deportivo.
El motivo principal de su salida fue la negativa del club para realizar nuevas contrataciones. Pizarro había solicitado al menos tres refuerzos específicos para mantener la competitividad del equipo; sin embargo, la empresa dueña del club, Cemex, determinó que no se invertirá más dinero en el área deportiva para priorizar otros proyectos industriales.
La tensión aumentó tras la venta de Ángel Correa al River Plate por más de 10 millones de dólares. Pizarro esperaba que ese capital se reinvirtiera en un jugador de calidad similar, pero la directiva le notificó que el equipo entrará en un periodo de austeridad, a pesar de contar actualmente con una de las plantillas más valiosas de la liga.
Finalmente, factores internos en el vestidor también influyeron en su partida. Se percibía una fractura en la relación con los jugadores y una pérdida de liderazgo tras la salida de figuras clave que antes le brindaban apoyo. Ante este escenario, el estratega optó por abandonar el cargo antes de que la situación con el grupo empeorara.













