Los ataques con bombardeos ejecutados por Estados Unidos contra 67 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico no han logrado frenar el flujo de cocaína hacia su territorio, reveló un informe publicado por The Washington Post.
De acuerdo con una evaluación de la Administración de Control de Drogas (DEA) citada por el diario, las operaciones militares no han afectado el suministro ni el precio del estupefaciente en el mercado estadounidense. Por el contrario, la estrategia ha forzado a los grupos criminales a adaptar sus operaciones para eludir los patrullajes.
Entre las tácticas detectadas por la DEA, los narcotraficantes han comenzado a utilizar embarcaciones de mayor tamaño y a navegar en rutas costeras, donde disminuye la probabilidad de intercepción militar. Asimismo, se ha registrado un incremento en el uso de aeronaves que despegan desde pistas clandestinas en la frontera entre Colombia y Venezuela, desviando los envíos hacia el este por Guyana y Surinam.
El rotativo añadió que funcionarios del Pentágono reconocieron ante legisladores, en una sesión a puerta cerrada, que las ofensivas no han logrado reducir la pureza de la droga que ingresa a EE. UU.
Hasta la fecha, los operativos estadounidenses contra las 67 embarcaciones han dejado un saldo de 221 personas muertas, según recuentos periodísticos.













