El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles adicionales del 50% a una amplia gama de productos canadienses, una medida que la Casa Blanca presentó como respuesta a lo que considera prácticas comerciales discriminatorias contra empresas estadounidenses y que añade un nuevo punto de tensión en la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En una hoja informativa oficial, la Casa Blanca sostuvo que Canadá mantiene políticas que perjudican a exportadores estadounidenses, entre ellas restricciones a la venta de bebidas alcohólicas, el sistema de administración de cuotas para productos lácteos y barreras que afectan a la industria automotriz. Con base en esos argumentos, Trump firmó una orden ejecutiva para aplicar los nuevos gravámenes, que entrarán en vigor dentro de 30 días.
La administración estadounidense precisó que los aranceles no alcanzarán a sectores considerados estratégicos, como energía, potasa, minerales críticos y productos pesqueros, aunque sí abarcarán numerosas mercancías que anteriormente ingresaban libres de impuestos bajo las reglas del T-MEC. Para justificar la medida, Washington recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, un mecanismo que rara vez había sido utilizado.
El anuncio se produce apenas unas semanas después de que Estados Unidos decidiera no extender automáticamente la vigencia del T-MEC hasta 2042, activando el proceso de revisiones anuales previsto en el tratado y abriendo una etapa de renegociaciones con México y Canadá. Aunque el acuerdo continúa vigente hasta 2036, Washington busca modificar diversos capítulos relacionados con comercio, reglas de origen y acceso a mercados.
Desde Ottawa, el gobierno del primer ministro Mark Carney ha sostenido que las medidas comerciales impulsadas por Washington carecen de justificación y ha reiterado que continuará defendiendo los intereses de las empresas y trabajadores canadienses mediante el diálogo y los mecanismos previstos en el tratado. En semanas recientes, funcionarios canadienses ya habían manifestado su rechazo a nuevas investigaciones comerciales y advertido sobre el impacto que este tipo de acciones tendría en las cadenas de suministro de América del Norte.
La decisión también añade presión sobre México, que participa en las negociaciones del T-MEC encabezadas por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Hasta ahora, el gobierno mexicano ha insistido en que las mercancías que cumplen con las reglas de origen del tratado deben permanecer exentas de nuevos aranceles y ha mantenido consultas permanentes con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
La nueva ofensiva arancelaria confirma que la política comercial de la administración Trump continúa siendo uno de los principales instrumentos de negociación en Norteamérica, en un momento en que el futuro del T-MEC se encuentra bajo revisión y las tres economías buscan redefinir las condiciones de su integración regional.















