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El atleta etíope Yomif Kejelcha ha vuelto a inscribir su nombre en la historia grande del atletismo al recuperar el récord mundial de media maratón en Buenos Aires. Con una impresionante marca de 56:51, Kejelcha logró rebajar en 29 segundos el registro previo de 57:20 que poseía el ugandés Jacob Kiplimo.Esta victoria le devuelve una corona que ya había conquistado previamente en Valencia en octubre de 2024 con un tiempo de 57:30, consolidándolo como uno de los corredores en ruta más dominantes y versátiles del planeta.

Este asombroso logro en los 21 kilómetros se suma a su memorable debut en el maratón de Londres el 26 de abril de 2026, donde detuvo el cronómetro en un tiempo increíble de 1:59:41. Kejelcha no solo completó la hazaña de correr por debajo de las dos horas en su primer intento competitivo de 42,195 kilómetros, sino que también registró el debut en maratón más rápido de todos los tiempos. Aunque finalizó en segundo lugar, apenas 11 segundos por detrás del keniano Sabastian Sawe, su desempeño redefinió por completo los límites históricos de la resistencia humana en la distancia.

A diferencia de los corredores de fondo tradicionales como las leyendas Eliud Kipchoge (1,67 metros de estatura) o Haile Gebrselassie (1,65 metros), Kejelcha posee una imponente estatura de 1,85 metros y pesa tan solo 58 kilos. Aunque este biotipo físico es sumamente inusual para las largas distancias, el atleta lo considera una ventaja competitiva fundamental que le permite desarrollar una zancada excepcionalmente larga, fluida y veloz. Su fisonomía única y su capacidad de desafiar las convenciones del fondo evocan la histórica disrupción que el velocista Usain Bolt provocó en su momento en las pruebas de velocidad.

Los orígenes de Kejelcha se remontan a una humilde familia de granjeros en Showa, Etiopía, donde tomó la difícil decisión de abandonar la escuela secundaria en noveno grado para dedicarse al atletismo, lo que inicialmente le costó ser expulsado del hogar familiar por su padre. Con el apoyo de su madre y bajo una rigurosa disciplina diaria que incluye recorrer entre 120 y 140 kilómetros semanales a gran altitud en Addis Abeba, Yomif ha logrado transformar su vida y la de su familia. Con una mentalidad inquebrantable, el corredor mira con optimismo sus próximos retos, seguro de que este es únicamente el comienzo de una era dorada.