Este lunes, el presidente de China, Xi Jinping, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, se reunieron en un banquete de bienvenida ofrecido en Pionyang por el mandatario norcoreano. Durante el encuentro, ambos mandatarios reforzaron sus lazos diplomáticos y calificaron la cumbre como un nuevo «punto de partida histórico» para las relaciones bilaterales entre ambas naciones socialistas.
De acuerdo con las declaraciones del presidente Xi, los dos gobiernos acordaron responder a las aspiraciones compartidas de sus pueblos mediante el fortalecimiento de los intercambios de alto nivel, la profundización de la comunicación estratégica y la ampliación de la cooperación práctica en el escenario internacional. Por su parte, Kim Jong-un destacó que esta reunión —ocurrida apenas nueve meses después de su último encuentro— permitió alcanzar consensos clave para dotar a la amistad entre la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y China de «nuevas connotaciones contemporáneas» ante el cambiante panorama geopolítico regional.
El banquete oficial se celebró inmediatamente después de una cumbre privada de alto nivel. Según informaron las agencias estatales chinas, Xi Jinping planteó formalmente a Kim la necesidad de robustecer los intercambios directos tanto en materia de diplomacia como en asuntos militares. Destacó que, en los reportes oficiales emitidos por los medios de comunicación de Pekín, se omitió por completo cualquier mención o referencia al proceso de desnuclearización de la península de Corea.







