Moscú.- Ucrania lanzó durante la madrugada una nueva oleada de ataques con drones y misiles contra objetivos militares e industriales en territorio ruso, mientras Moscú afirmó haber interceptado 326 drones en distintas regiones del país.
Las autoridades rusas informaron que misiles impactaron la ciudad de Cheboksari, ubicada a unos 600 kilómetros al este de Moscú. Según reportes preliminares, Ucrania tenía como uno de sus principales objetivos a la empresa militar VNIIR-Progress, que ya había sido blanco de ataques anteriormente, aunque las autoridades aún no lo han confirmado.
Las autoridades continúan evaluando posibles víctimas y daños materiales.
En la región de Vladímir, a 170 kilómetros al este de Moscú, se registraron dos incendios atribuidos a ataques con drones. Asimismo, medios locales reportaron un impacto contra una refinería de petróleo de la empresa estatal Rosneft, en Samara, una de las más importantes de la zona, aunque las autoridades aún no han confirmado oficialmente los daños.
Por otro lado, las defensas antiaéreas derribaron drones en la región de Penza, donde también se activó una alerta por posible ataque con misiles.
Moscú y otras regiones bajo amenaza
Las autoridades de Vorónezh aseguraron haber destruido más de 40 drones, mientras que el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó que interceptaron cuatro aparatos no tripulados antes de llegar a la capital.
El Ministerio de Defensa ruso indicó que derribaron drones en al menos 19 regiones, además de Crimea y el mar Negro.
Daños en museo de Crimea
En Sebastopol, ciudad ubicada en la península ucraniana de Crimea, anexionada por Rusia en 2014, un ataque provocó un incendio en el museo y monumento dedicado a la Defensa de Sebastopol de 1854-1855.
El gobernador local, Mijaíl Razvozháyev, condenó el ataque y además comparó la ofensiva con los crímenes nazis, asegurando que Ucrania «jamás destruirá lo que está arraigado en el ADN de los rusos» y que ello les «hará más fuertes».
La ofensiva se produce en medio de una intensificación de los ataques de largo alcance entre ambos países, que continúan golpeando infraestructura militar, energética y estratégica lejos de la línea del frente.







