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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó públicamente la gestión del secretario de Defensa, Pete Hegseth, frente a la creciente presión política y las amenazas de juicio político impulsadas por la oposición demócrata tras los resultados de las elecciones de mitad de mandato. Desde el Despacho Oval, el mandatario afirmó ante los medios de comunicación que el titular del Pentágono «está haciendo un trabajo fantástico», enumerando como hitos de su administración el desarrollo del conflicto bélico contra Irán y la captura forzada en enero del mandatario venezolano Nicolás Maduro.

El espaldarazo de la Casa Blanca se produce en un momento de máxima tensión legislativa. Tras los avances obtenidos por el Partido Demócrata en los comicios legislativos, varios congresistas anunciaron que buscarán la destitución de Hegseth por su conducción militar y estratégica. El representante Jason Crow cuestionó con dureza la idoneidad del funcionario, acusando a Trump de haberlo designado para «interpretar el papel de secretario de Defensa en televisión» en lugar de asumir el cargo con rigor técnico, señalándolo además como responsable directo de haber arrastrado al país a un enfrentamiento armado de gran escala.

Por su parte, Hegseth prometió resistir la ofensiva de la bancada opositora y defender las decisiones operativas del Pentágono. El choque institucional anticipa una confrontación directa entre el Ejecutivo y el Congreso estadounidense por el control y la supervisión de las operaciones militares en Medio Oriente, con la política exterior y los presupuestos de defensa en el centro del debate de la nueva legislatura.