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El presidente estadounidense, Donald Trump, ha nombrado a su predecesor, Joe Biden, en casi 900 ocasiones a lo largo del año, de acuerdo con un análisis exhaustivo realizado por la agencia Reuters. Esta estrategia deliberada busca mantener al exmandatario demócrata en el centro del debate político mientras el Partido Republicano se enfrenta al delicado reto de conservar su frágil control del Congreso de cara a las elecciones de mitad de mandato programadas para el próximo 3 de noviembre.

A través de discursos oficiales, apariciones públicas en eventos tan variados como el Desayuno Nacional de Oración o reuniones de la OTAN, y constantes mensajes en Truth Social, Trump ha dirigido de manera sistemática sus críticas hacia la administración anterior. Lo ha culpado de una amplia gama de problemáticas que afectan al país, destacando especialmente la inflación, el alto costo de la vivienda, la crisis migratoria, la escasez de municiones militares y diversos asuntos de política exterior.

Estrategas políticos y analistas apuntan que esta táctica responde a un esfuerzo calculado por desviar la atención de los votantes respecto a los desafíos propios de su actual gestión —la cual se ha visto presionada por una prolongada guerra con Irán, un costo de vida persistentemente alto y bajos índices de aprobación gubernamental—. Al utilizar a una figura conocida como único contrapunto en lugar de debatir sobre todo el partido demócrata, el mandatario busca polarizar la discusión pública y movilizar a su base a tan solo seis semanas de los comicios legislativos.