Organizaciones defensoras de los derechos civiles y de las comunidades migrantes en Estados Unidos, junto con la bancada del Partido Demócrata en el Congreso, manifestaron un enérgico rechazo a la designación de Stephen Miller como nuevo jefe de Gabinete de la Casa Blanca. Diversos colectivos alertaron que la llegada del ideólogo de la política de tolerancia cero al núcleo operativo del gobierno federal profundizará la persecución contra indocumentados, intensificará las redadas masivas y acelerará el desmantelamiento de protecciones humanitarias básicas.
Legisladores demócratas calificaron el ascenso de Miller como una provocación directa a la nueva mayoría legislativa electa en las urnas y como una señal de radicalización tras la derrota republicana en los comicios de medio mandato. Los líderes opositores recalcaron el historial del asesor como artífice de la separación de familias en la frontera, las restricciones de asilo y las cancelaciones al estatus DACA, advirtiendo que utilizarán sus facultades de supervisión legislativa y comisiones investigadoras en el Capitolio para frenar cualquier abuso administrativo impulsado desde el Ala Oeste.
Por su parte, redes nacionales de asistencia legal e integración comunitaria señalaron que el relevo en la jefatura del gabinete presidencial disipa cualquier expectativa de moderación en la segunda etapa del mandato de Donald Trump.
Los activistas llamaron a las organizaciones de base, municipios santuario y gobiernos estatales a prepararse para una nueva oleada de litigios constitucionales en los tribunales federales a fin de bloquear las directrices ejecutivas que Miller coordine al asumir formalmente sus funciones este próximo lunes.














