El presidente de Estados Unidos afirma que el caso fortalece su demanda contra el diario, aunque no hay evidencia de que el episodio haya modificado el curso del litigio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a arremeter contra The New York Times después de que la firma Wedgewood Polls reconociera que había fabricado datos para sus encuestas políticas. En una publicación en Truth Social, el mandatario sostuvo que el caso fortalece la demanda por difamación que mantiene contra el periódico.
La falsificación de resultados sí está documentada. El 20 de octubre, Wedgewood admitió que había difundido datos inventados, después de que el sitio especializado en encuestas FiftyPlusOne cuestionara la autenticidad de sus investigaciones. La firma describió su operación como un experimento para evidenciar las deficiencias de supervisión en la industria de los sondeos políticos.
El caso alcanzó a varios medios y plataformas de seguimiento electoral. The New York Times había incorporado 15 encuestas de Wedgewood a su proyecto de monitoreo de elecciones, pero retiró los resultados después de que la empresa reconociera que había fabricado sus datos. Otros agregadores también eliminaron los sondeos de sus bases.
La investigación de FiftyPlusOne detectó inconsistencias en los identificadores de las respuestas y en los registros de las encuestas que Wedgewood atribuía a una plataforma de sondeos. Tras solicitar información adicional, el sitio recibió la admisión pública de que los datos habían sido fabricados.
Sin embargo, que el diario haya incluido encuestas falsas no demuestra, por sí solo, que conociera su falsedad cuando las publicó ni que hubiera actuado con intención de engañar. Esa distinción es relevante para el litigio de Trump, que se refiere a otras publicaciones y a un libro sobre su trayectoria empresarial.
El mandatario presentó una demanda por difamación contra The New York Times, varios de sus periodistas y la editorial Penguin Random House, por la que reclama 15 mil millones de dólares. El periódico ha defendido su trabajo y solicitado que el caso sea desestimado. En agosto, Trump modificó su demanda para ampliar sus argumentos, pero el episodio de Wedgewood no constituye por sí mismo una resolución judicial favorable al presidente.
El escándalo también reabrió el debate sobre los mecanismos para verificar la autenticidad de las encuestas políticas y evitar que datos falsos influyan en la cobertura electoral. La admisión de Wedgewood expone fallas en los controles de la industria, pero no permite concluir que los sondeos legítimos o la cobertura del diario sean, en general, fraudulentos.












