El presidente Donald Trump despidió el miércoles a Roger Rogoff como fiscal federal del Distrito Oeste de Washington apenas una hora después de que fuera nombrado por unanimidad por los jueces federales de dicha jurisdicción, un hecho que agudiza la confrontación entre el Poder Judicial y el Ejecutivo por la designación de estos cargos de alto nivel.
Rogoff, un exjuez y veterano fiscal con décadas de experiencia, prestó juramento poco antes de las 8:00 horas en Seattle. Sin embargo, mientras aguardaba en las oficinas de la Fiscalía federal para asumir sus funciones, fue notificado vía correo electrónico de su destitución por parte de la administración Trump.
El conflicto tiene su origen en la designación de Charles Neil Floyd, a quien Trump nombró fiscal interino en octubre de 2025 sin someter su nombramiento a la confirmación del Senado. Ante el vencimiento de los plazos legales para los nombramientos interinos, los 17 jueces del distrito federal optaron por designar a Rogoff, basándose en una facultad legal que permite a los magistrados cubrir vacantes cuando no existe una nominación presidencial confirmada por el Senado.
Tras el despido, el fiscal general interino, Todd Blanche, defendió la decisión presidencial a través de la red social X. Blanche argumentó que los jueces “abandonaron el proceso tradicional de consulta con la administración” y enfatizó que, si bien los magistrados pueden nombrar un fiscal temporal, el presidente conserva la autoridad para destituirlos.
Por su parte, Rogoff declaró que está consultando con abogados la posibilidad de emprender acciones legales contra su destitución. La senadora demócrata Patty Murray criticó duramente la medida, defendiendo la trayectoria de Rogoff y la legalidad del procedimiento seguido por los jueces del distrito.
















