El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, calificó a Panamá como uno de los socios más cercanos y de mayor confianza para Washington, expresando un marcado interés en detonar nuevas oportunidades conjuntas de inversión, especialmente en proyectos de infraestructura estratégica vinculados a la vía interoceánica, tales como la construcción de dos nuevos puertos marítimos y un gasoducto.
El pronunciamiento fue difundido por la Embajada de Estados Unidos mediante una misiva oficial remitida al mandatario panameño, José Raúl Mulino, con motivo del 123 aniversario de la Separación de Panamá de Colombia este 3 de noviembre. En el texto, Trump subrayó la intención de su gobierno de seguir fortaleciendo la cooperación bilateral en materia de seguridad regional y blindaje del Canal de Panamá, ruta fluvial administrada por el país centroamericano desde el 31 de diciembre de 1999 tras ocho décadas bajo gestión estadounidense.
Como muestra de la coordinación operativa, el jefe de la Casa Blanca recordó la reactivación física de los ejercicios multinacionales: «Demostramos con poderío nuestro compromiso colectivo con la seguridad del Canal de Panamá y la estabilidad del hemisferio con los ejercicios militares PANAMAX, realizados como simulacros en persona por primera vez en catorce años», expuso el gobernante republicano, al tiempo que recordó la vigencia de convenios para el adiestramiento rotativo de tropas norteamericanas en territorio panameño.
Asimismo, Trump reconoció las decisiones institucionales en el sector logístico: «Elogiamos a su administración por acatar el fallo soberano de su Corte Suprema independiente referente a los puertos de Balboa y Cristóbal, reforzando la confianza de los inversionistas en sus cortes y abriendo su sector marítimo a inversionistas confiables».
El mandatario remarcó que la relación bilateral «ha alcanzado nuevas alturas» tras la incorporación del Estado panameño a esquemas hemisféricos de seguridad y comercio como la Coalición de las Américas Contra los Carteles, el Escudo de las Américas y la iniciativa Pax Silica, sentando las bases para una etapa de inversiones prioritarias en infraestructura crítica durante el próximo año.












