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Destacados aliados del presidente Donald Trump utilizaron una falla técnica en los escáneres de boletas del condado de Westchester, Nueva York, para difundir señalamientos sobre un presunto fraude electoral. Figuras como la activista Laura Loomer y la presentadora Katie Miller afirmaron en redes sociales que el problema respondía a una maniobra demócrata para alterar el resultado de las votaciones en la entidad.

Autoridades electorales de Westchester explicaron que la eventualidad se originó por un error de programación derivado de un ajuste de última hora en una contienda local. Esta actualización desfasada provocó que las máquinas rechazaran las papeletas no reconocidas en lugar de registrarlas de manera errónea, garantizando la integridad de cada sufragio emitido durante la jornada.

Ante la eventualidad, los funcionarios activaron el protocolo oficial para permitir que los ciudadanos depositaran sus papeletas en bolsas de emergencia bajo estricta vigilancia para su posterior cómputo. El congresista republicano Mike Lawler, quien compite por la reelección en dicho distrito, respaldó el proceso y aseguró públicamente que la totalidad de los votos válidos será contabilizada con transparencia.

Pese a las aclaraciones institucionales y el llamado a la calma de legisladores locales, dirigentes conservadores y la representante Claudia Tenney insistieron en culpar a la oposición demócrata por el incidente técnico. La divulgación de estas narrativas reavivó la controversia sobre la confianza en el sistema electoral en un distrito clave para la definición del mapa político.