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El presidente Donald Trump desestimó las preocupaciones en torno a la salud mental y los problemas de abastecimiento de la tripulación a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, tras superar los 240 días de permanencia ininterrumpida en altamar.

Desde el Despacho Oval, ante la prensa, el mandatario restó importancia a los informes que alertan sobre las condiciones que enfrentan los marineros estadounidenses tras casi nueve meses de despliegue en el mar. Calificó el periodo como un “buen tiempo” y argumentó que en el pasado se han registrado estancias aún más prolongadas.

Trump afirmó haber conversado durante el fin de semana con un almirante retirado —de quien omitió el nombre—, quien le aseguró que la embarcación se encuentra en “perfecto estado y muy bien cuidada”, desmintiendo así las alertas sobre la situación operativa y humana en el buque.