El presidente Donald Trump intensificó sus ataques contra el primer ministro canadiense, Mark Carney, tras el colapso de las negociaciones comerciales y la imposición mutua de aranceles punitivos.
En medio de este conflicto, el mandatario republicano rechazó las críticas de Ottawa sobre supuestas intenciones intervencionistas hacia los quebequenses, asegurando en su plataforma Truth Social que adora a los francófonos y que jamás interferiría con ellos, al tiempo que tildó al jefe de gobierno canadiense de “débil e ineficaz”.
La disputa escaló luego de que Estados Unidos implementara gravámenes del 50% sobre aproximadamente 20 mil millones de dólares en productos canadienses. Ante esto, Mark Carney catalogó las condiciones exigidas por la Casa Blanca como “inaceptables”, advirtiendo que amenazan la soberanía nacional y buscan socavar sectores clave como el automotriz.
Ottawa prometió una respuesta recíproca “dólar por dólar”, mientras que la tensión cultural y digital también aumentó tras revelarse exigencias estadounidenses para eximir a plataformas de streaming de las normativas de contenido local en francés.
Como parte de su presión política y comercial, Trump amenazó con elevar los aranceles al 50% sobre todos los automóviles, camiones y acero provenientes del país vecino a partir del 1 de enero de 2027.







