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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo la aprobación de normativas federales orientadas a relajar las exigencias de consumo de combustible, una decisión con la que entierra formalmente los incentivos a los vehículos eléctricos impulsados por la anterior administración demócrata de Joe Biden.

A través de un pronunciamiento oficial, el mandatario republicano calificó las directrices pasadas como un fracaso financiero que obligó a los consumidores a adquirir automóviles indeseados y provocó pérdidas millonarias en el sector industrial. Según el jefe de la Casa Blanca, la eliminación de estas trabas industriales permitirá reducir de manera significativa el costo final de los vehículos de combustión tradicional para las familias estadounidenses.

Aunque el gobierno evitó precisar el calendario exacto de implementación de los cambios normativos, Trump aseguró que los principales fabricantes automotrices ya manifestaron su intención de trasladar sus líneas de producción de vuelta al país. El plan gubernamental contempla inversiones superiores a los 100 mil millones de dólares dirigidas a reactivar los centros manufacturados en estados clave como Míchigan, Ohio y Carolina del Sur, con el respaldo directo de los secretarios de Transporte, Sean Duffy, y de Comercio, Howard Lutnick.