Los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio ocasionaron daños materiales directos calculados en 19 mil 600 millones de dólares, de acuerdo con una evaluación preliminar publicada este jueves por el Banco Mundial. Sin embargo, la institución advirtió que los costos totales para la reconstrucción, que contemplan la remoción de escombros y otras labores, podrían duplicarse o elevarse hasta cerca de 50 mil millones de dólares.
“El terremoto causó daños materiales directos estimados en 19 mil 600 millones de dólares, una cifra asombrosa para cualquier economía y que exige una respuesta coordinada”, señaló Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del organismo para América Latina y el Caribe, quien advirtió que la falta de inversión oportuna ralentizará la recuperación económica y afectará gravemente el nivel de vida.
Para elaborar esta Estimación Rápida Global de Daños (GRADE), el Banco Mundial combinó modelos sísmicos de teledetección, registros sísmicos locales, imágenes satelitales y reportes proporcionados por el propio gobierno, agencias humanitarias y actores en el terreno. El informe aclara que la cifra inicial no contempla la modernización estructural ni pérdidas económicas indirectas, como la reducción prevista del 1% en la oferta de mano de obra para este año.

Ante este panorama, el Banco Mundial anunció que trabaja conjuntamente con el gobierno venezolano, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para desarrollar una evaluación más exhaustiva que detalle la hoja de ruta para la recuperación a largo plazo.
El desastre, el más mortífero registrado en el país desde 1812, golpeó el norte del territorio nacional, incluyendo la ciudad de Caracas. Según cifras oficiales del gobierno venezolano, los sismos cobraron la vida de aproximadamente 5 mil personas, dejaron cerca de 17 mil heridos y provocaron que casi 18 mil ciudadanos se quedaran sin hogar tras la destrucción de viviendas, edificios no residenciales e infraestructura básica.
La catástrofe azota a la nación en un contexto socioeconómico sumamente frágil, caracterizado por una tasa de pobreza que supera el 76% y la salida histórica de unos 7.9 millones de personas que han huido del país desde 2015, según datos del Banco Mundial.















