Publicidad

​La arcilla de la pista Philippe Chatrier fue testigo de una de las mayores campanadas en la historia reciente del tenis moderno. En un maratónico encuentro de tercera ronda en Roland Garros que rozó las cinco horas de duración, el joven brasileño João Fonseca, de apenas 19 años, firmó una gesta épica al derrotar al legendario serbio Novak Djokovic con parciales de 4-6, 4-6, 6-3, 7-5 y 7-5. Con este resultado, el sudamericano no solo selló el triunfo más importante de su incipiente carrera, sino que rompió el molde al convertirse en el primer tenista adolescente en batir a «Nole» en un torneo de Grand Slam tras levantar una desventaja de dos sets a cero.

​El compromiso comenzó cuesta arriba para el actual número 30 del ranking ATP, quien pagó el derecho de piso ante el oficio y la frialdad de un Djokovic dominante en las dos primeras mangas. Sin embargo, a medida que el sol parisino cedía su lugar a los reflectores y la pista central ralentizaba las condiciones, el tenis del carioca experimentó una metamorfosis agresiva. Apoyado en una demoledora derecha y un servicio que le otorgó 11 aces, Fonseca empezó a dictar el ritmo de los intercambios, forzando los errores de un serbio que acusó el desgaste físico de una inactividad de tres meses por lesión y recurrió constantemente a bolsas de hielo en los descansos para mitigar la fatiga.

​El desenlace de la cuarta y quinta manga fue un auténtico tratado de templanza y madurez competitiva por parte de la joya brasileña. En el cuarto parcial, Fonseca rescató momentos críticos sosteniendo su saque y quebrando en el undécimo juego para forzar el set definitivo. Ya en el último episodio, pese a verse abajo 1-3 en el marcador, el sudamericano no bajó los brazos: devolvió la ruptura, emparejó las acciones en un extenuante intercambio y propinó el golpe de gracia en el 5-5 definitivo para luego cerrar con su servicio un 7-5 apoteósico. El balance total reflejó una batalla de detalles finos, donde los destellos y tiros a las líneas en los momentos de máxima presión decantaron la balanza para el joven retador.

​Tras el histórico apretón de manos en la red, las declaraciones de ambos protagonistas confirmaron la magnitud de lo vivido. En rueda de prensa, Djokovic reconoció el mérito de su rival afirmando que el brasileño fue simplemente mejor en los puntos cruciales y vaticinó que, con esa potencia, está llamado a ganar múltiples Grand Slams en el futuro, dejando en el aire la incógnita sobre si esta habrá sido su última función en el grande parisino.