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La tensión geopolítica y militar en Medio Oriente escaló drásticamente este jueves tras revelarse que las fuerzas armadas de Estados Unidos se encuentran en máxima preparación para reanudar operaciones de combate a gran escala contra Irán bajo órdenes directas de Donald Trump, según informes del Pentágono divulgados por The New York Times. Frente a la inminencia de una ofensiva militar, el canciller iraní, Abbas Araghchi, entabló comunicaciones telefónicas de emergencia con sus homólogos de Arabia Saudí, Omán y Qatar en un intento por contener la crisis diplomática regional.

En el plano operativo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) confirmó el incendio de cinco buques petroleros y un remolcador en distintos puntos del estratégico estrecho de Ormuz, argumentando que las embarcaciones intentaban navegar a través de vías marítimas no autorizadas. De manera paralela, las unidades de guerra electrónica de Teherán aseguraron haber interceptado y capturado dos drones militares estadounidenses intactos, mientras la coalición encabezada por Riad anunció la presunta neutralización de un misil lanzado por rebeldes hutíes hacia Medina, versión que fue desmentida por el movimiento yemení.

El recrudecimiento de incidentes en el corredor petrolero y las alertas de movilización militar en Washington aumentan el riesgo de una confrontación generalizada en el golfo Pérsico. Las consultas de alto nivel entre Irán y las monarquías árabes buscan frenar una escalada de represalias en infraestructuras energéticas clave, en un escenario marcado por la parálisis del tráfico marítimo comercial y la preparación defensiva de las fuerzas aliadas en la península arábiga.