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Londres.- El primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró este martes que no renunciará al cargo, pese a la creciente presión dentro del Partido Laborista tras los malos resultados en las recientes elecciones locales y regionales.

Starmer defendió su permanencia al señalar que el partido cuenta con un mecanismo interno para cuestionar su liderazgo y recordó que aún no se ha activado, ya que se requieren 81 diputados para convocar una elección interna. Hasta ahora, 78 legisladores han pedido su salida.

A la presión también se sumaron la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la titular de Exteriores, Yvette Cooper, quienes exigieron fijar un calendario para su salida.

Renuncia en el gabinete y crisis política

Horas antes de la reunión del gabinete, la secretaria de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Miatta Fahnbulleh, presentó su renuncia y pidió públicamente a Starmer que deje el cargo.

La crisis estalló tras la derrota del laborismo en elecciones municipales en Inglaterra y regionales en Escocia y Gales, donde fueron superados por Reform UK y fuerzas nacionalistas.

Defiende estabilidad económica

Durante la reunión, Starmer advirtió que un cambio de liderazgo generaría incertidumbre política y afectaciones económicas.