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El río Rin registra niveles de agua críticamente bajos y riberas secas, alcanzando en la ciudad de Caub su punto más severo registrado. Ante esta situación, el ministro de Transporte de Alemania advirtió que el cambio climático está afectando gravemente los cauces del país, comprometiendo una de las principales rutas de transporte fluvial empleada para el traslado de combustible, acero y cereales.

La bajada del caudal ha dejado bancos de arena al descubierto y obliga a las embarcaciones a navegar con solo una fracción de su capacidad habitual o a detener operaciones, lo que genera severos cuellos de botella en las cadenas de suministro y la economía alemana. A la crisis logística se suma un panorama crítico en el sector agrícola: tras dos meses sin precipitaciones, los agricultores alemanes reportan campos de maíz sin mazorcas y pérdidas récord en las cosechas de cereales y patatas, lo que amenaza con elevar los precios de los alimentos y comprometer la seguridad alimentaria regional.