Estados Unidos atraviesa su peor brote de sarampión en más de tres décadas. El país ha superado los mil 400 casos confirmados en lo que va de 2026, la cifra más alta registrada desde que la enfermedad fue declarada eliminada de manera endémica en el año 2000, un escenario que ha encendido las alertas sanitarias en México debido al constante flujo de personas entre ambos países.
De acuerdo con datos recopilados por autoridades sanitarias estadounidenses y difundidos por la agencia EFE, el incremento de contagios ha sido impulsado principalmente por comunidades con bajas tasas de vacunación, lo que ha permitido la rápida propagación de una de las enfermedades más contagiosas conocidas.
El brote ha provocado hospitalizaciones y ha obligado a las autoridades de salud pública a reforzar campañas de inmunización y vigilancia epidemiológica en distintos estados del país. Especialistas han advertido que el sarampión puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte, particularmente entre menores de edad y personas no vacunadas.
La situación adquiere especial relevancia para México. La Organización Panamericana de la Salud ha advertido sobre un incremento de casos en la región de las Américas durante los últimos meses, mientras que las autoridades mexicanas han reforzado la vigilancia epidemiológica ante la posibilidad de contagios importados.
La cercanía geográfica y el intenso intercambio comercial y turístico con Estados Unidos incrementan el riesgo de introducción del virus. El sarampión puede transmitirse por vía aérea y permanecer durante horas en espacios cerrados, lo que facilita su propagación en aeropuertos, centros turísticos y zonas fronterizas.
Aunque México mantiene esquemas nacionales de vacunación contra esta enfermedad, especialistas han insistido en la importancia de completar los refuerzos correspondientes, particularmente entre niñas y niños.
El récord histórico registrado en Estados Unidos es también un recordatorio de que enfermedades consideradas controladas pueden reaparecer cuando disminuyen las coberturas de vacunación. En un contexto de creciente movilidad internacional, la prevención continúa siendo la principal herramienta para evitar nuevos brotes.















