Integrantes del círculo más cercano de Elon Musk, junto con prominentes inversionistas de Silicon Valley, están destinando millones de dólares para impulsar el uso médico y la comercialización masiva de sustancias psicodélicas como la psilocibina, la ketamina y el MDMA. De acuerdo con un reporte revelado por The Wall Street Journal, este grupo de magnates financia ensayos clínicos, startups de biotecnología y campañas de cabildeo legislativo con el objetivo de integrar estos tratamientos en la medicina convencional.
Entre las figuras clave involucradas destacan Steve Jurvetson, veterano inversionista de riesgo y miembro de las juntas directivas de SpaceX y Tesla, así como Christian Angermayer, multimillonario respaldado por el inversionista Peter Thiel. A través de firmas de capital e instituciones filantrópicas, estos empresarios han inyectado capital masivo en empresas dedicadas a la investigación farmacéutica que buscan la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para tratar padecimientos como la depresión severa, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la ansiedad.
El creciente interés de los líderes tecnológicos busca transformar la industria de la salud mental, la cual ha experimentado pocas innovaciones farmacológicas en las últimas décadas. Sin embargo, el impulso médico también enfrenta escrutinio regulatorio y barreras legales, pues la FDA mantiene exigentes estándares para validar la seguridad y eficacia de estas terapias antes de autorizar su distribución y prescripción médica a nivel general.







