El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó este lunes como un recrudecimiento de la «guerra» contra la isla las recientes sanciones anunciadas por el gobierno de Estados Unidos. Según el mandatario, estas disposiciones refuerzan la política de presión de Washington y buscan profundizar el deterioro de la economía cubana para causar «el mayor daño posible» a la población.
Díaz-Canel aseguró que estas acciones forman parte de un «diseño genocida», el cual, según recordó, fue denunciado formalmente por el gobierno cubano ante la Organización de las Naciones Unidas hace menos de una semana. Las declaraciones del mandatario se produjeron poco después de que Washington hiciera pública una nueva serie de medidas de presión económica que afectan directamente a diversas entidades estatales.
El anuncio estadounidense incluye sanciones contra estructuras del aparato militar, político y económico, destacando al Ministerio de Turismo y grupos empresariales como Gecomex, Caudal y Gemar.
Según fuentes oficiales de Estados Unidos, estas entidades —muchas vinculadas al conglomerado militar Gaesa— enfrentarán la confiscación de bienes en territorio estadounidense y la prohibición de entablar relaciones comerciales o financieras.
El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó estas acciones como herramientas para enfrentar amenazas a la seguridad nacional y presionar por reformas políticas, citando el quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, respaldó la postura presidencial al denunciar que estas medidas constituyen una «manifestación fehaciente del propósito criminal» de Washington para castigar al pueblo cubano y afectar sus fuentes de sustento en un momento de crisis económica.
Con estas disposiciones, el bloqueo petrolero vigente desde enero se suma a una lista de presiones que mantienen la tensión diplomática en su punto más alto en décadas.


















