Desarrollado por la agencia JAXA para competir con SpaceX, el vehículo experimental despegó, se desplazó en vertical y aterrizó con precisión en Noshiro; el motor también impulsará un proyecto conjunto con Alemania e Italia.
Noshiro, Japón. En un esfuerzo estratégico por romper el monopolio comercial de la compañía estadounidense SpaceX en el mercado de lanzamientos globales, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) completó con éxito el primer vuelo de prueba controlado de su cohete reutilizable experimental, el RV-X. Con este avance, el país asiático ingresa formalmente al selecto grupo de naciones que dominan la tecnología de retorno vertical.
Precisión en el Centro de Noshiro: De acuerdo con los informes de ingeniería aeroespacial, el despegue se ejecutó a las 06:15 horas locales en las instalaciones del Centro de Pruebas de Noshiro. La aeronave experimental operó de forma automatizada y replicó con exactitud los parámetros de telemetría previamente programados por los especialistas.
El gerente del proyecto de vehículos reutilizables de la JAXA, Takashi Ito, compareció en una rueda de prensa internacional para certificar el estatus de la misión:
“La duración del vuelo fue de aproximadamente 40 segundos, en línea con la duración programada… Aunque aún falta examinar los datos del vuelo e inspeccionar la aeronave, durante la prueba todo sucedió según lo previsto. Creo que podemos llamarlo un éxito”
Puntualizó el directivo técnico.
Durante los 40 segundos que el cohete permaneció suspendido en el aire, el vector se elevó una altitud de 11 metros y realizó un desplazamiento horizontal controlado de 16 metros adicionales, manteniendo en todo momento su posición vertical estable antes de activar sus trenes de aterrizaje con absorción de impacto.
La estrategia de costos frente a SpaceX y China: El programa RV-X, desarrollado en alianza con la corporación Mitsubishi Heavy Industries, consta de un prototipo de 7.3 metros de largo y 1.8 metros de diámetro. El núcleo de la investigación radica en la durabilidad de su motor, el cual ha resistido de forma satisfactoria 165 pruebas de combustión estática. El objetivo final de la JAXA es utilizar este aprendizaje para diseñar un sucesor de bajo costo que sustituya al cohete de un solo uso de la serie H3, permitiendo reducir significativamente las tarifas por concepto de transporte de carga útil al espacio.
La prueba de Japón coincide temporalmente con una intensa aceleración de la competencia en el continente asiático. Horas antes del despegue nipón, agencias estatales de China confirmaron la recuperación exitosa sobre una plataforma marítima de la primera etapa de su cohete Larga Marcha-10B, marcando el primer retorno vertical controlado de ese país.
La JAXA anticipó que la siguiente fase del proyecto RV-X contempla elevar los vuelos experimentales hasta un techo de 100 metros de altura. Asimismo, se confirmó que los datos de combustión y estabilidad recopilados se integrarán directamente al desarrollo de Callisto, un cohete reutilizable internacional que Japón diseña de forma conjunta con Alemania e Italia utilizando esta misma ingeniería motriz.


















