El Ejército ruso lanzó este lunes un ataque masivo contra Kiev y sus zonas adyacentes, en respuesta al bombardeo ejecutado el domingo por las fuerzas ucranianas contra San Petersburgo. El Ministerio de Defensa de Rusia informó que la ofensiva tuvo como objetivo estratégico instalaciones de la industria militar, depósitos de drones, almacenes de misiles de crucero y centros de datos en la capital de Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, confirmó el lanzamiento de 16 misiles balísticos contra la región en varias tandas nocturnas. El mandatario denunció que nuevamente no recibieron alertas previas de sus aliados internacionales, lo que deja a la población en una situación de alta vulnerabilidad debido al déficit de misiles antibalísticos que padece Ucrania frente a los constantes ataques aéreos enemigos.
Por su parte, el portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuri Ignat, precisó que esta es la tercera ocasión en una semana en la que no se recibe el aviso habitual sobre la primera ola de proyectiles. Pese a ello, las defensas aéreas lograron derribar cuatro misiles de crucero y 243 de los 269 drones utilizados por Rusia, mientras especialistas ucranianos y socios internacionales analizan las fallas detectadas en los protocolos de notificación.
En respuesta a los señalamientos desde Kiev, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, rechazó que se haya interrumpido la comunicación entre ambos países. Durante su estancia en Samarcanda, Uzbekistán, el funcionario sostuvo que no ha existido ninguna pausa en el intercambio de información de inteligencia con las autoridades ucranianas y subrayó que la prioridad del gobierno de Zelenski debe ser poner fin al conflicto armado.










