El rostro del ser humano más antiguo jamás encontrado ha sido reconstruido con tecnología 3D tras más de 300.000 años de evolución, a partir de un cráneo fosilizado descubierto en la región de Jebel Irhoud, al oeste de Marruecos.
Aunque los restos fósiles hallados en la década de 1960 fueron catalogados inicialmente como pertenecientes a un Neandertal, investigaciones antropométricas confirmaron que se trata del espécimen de Homo sapiens más antiguo del que se tenga registro en el planeta, con una antigüedad aproximada de 315.000 años.
Para la recreación facial, científicos del Instituto Max Planck y anatomistas europeos aplicaron capas de tejido blando sobre un escaneo tridimensional del fósil, determinando que la capacidad cerebral del individuo era de 1.230 cm³, prácticamente equivalente al promedio actual de 1.234 cm³.
«Es una experiencia fantástica ver el rostro terminado y observar las notables similitudes y sutiles diferencias con las poblaciones modernas», destacó el anatomista Francesco Galassi al detallar la reconstrucción del espécimen.
El análisis antropoforense determinó que, pese a tener una barbilla más prominente y una nariz ligeramente más ancha, la estructura facial de los primeros pobladores africanos guarda un parecido asombroso con la fisonomía del ser humano contemporáneo.








