El embajador de los Estados Unidos en México, Ronald Johnson, emitió un comunicado titulado «Vamos tras lo que más les duele a los cárteles: su dinero», en el que enfatizó que la prioridad estratégica de las administraciones de los presidentes Donald Trump y Claudia Sheinbaum es desmantelar las redes de dinero ilícito, logística y corrupción de las organizaciones criminales.
El diplomático señaló que, a diferencia de los cargamentos de drogas y armamento que son reemplazados rápidamente, la incautación de recursos financieros afecta de manera directa la operatividad de los grupos delictivos:
«Mientras las drogas y las armas decomisadas pueden ser fácilmente reemplazadas por los cárteles, la pérdida de sus recursos financieros golpea directamente el corazón de sus operaciones», puntualizó Ronald Johnson.
Al privarlos de liquidez, añadió, se neutraliza su capacidad para adquirir precursores químicos, fentanilo y armamento de alto poder, así como para reclutar integrantes y reconstruir sus estructuras. Asimismo, advirtió que el combate al flujo financiero es clave para erradicar la corrupción que ahuyenta la inversión y facilita la impunidad.
Como parte de esta agenda, se llevó a cabo el Foro Internacional sobre Delitos Financieros CI-FIRST, espacio donde representantes de ambos gobiernos, el sector privado y agencias de seguridad intercambiaron inteligencia estratégica.
Las herramientas centrales de esta estrategia binacional comprenden:
- Pilar operativo: Creación de grupos de trabajo bilaterales e intercambio de información en tiempo real.
- Medidas administrativas: Aplicación de sanciones económicas mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
- Investigación penal: Coordinación con autoridades financieras mexicanas para convertir reportes de transacciones sospechosas en decomisos y procesos judiciales.
Con estas acciones, Estados Unidos y México buscan asfixiar la capacidad financiera de los grupos delictivos bajo el principio de rastrear el dinero e intervenir de manera decisiva.







