El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia al cargo este jueves a través de un mensaje en redes sociales. La decisión sobrevino tras el vertiginoso cierre nocturno de Ueno Bank por una crisis de solvencia, situación que dejó a miles de ahorradores sin acceso a sus recursos y desató un escándalo financiero a nivel nacional.
En su pronunciamiento oficial, Peña argumentó que su dimisión busca preservar la gobernabilidad y evitar un escalamiento del descontento social. “He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones públicas”, declaró el exmandatario, añadiendo que su prioridad es la tranquilidad de los ahorradores.
El colapso de la entidad bancaria generó una inmediata sacudida en la política paraguaya, llevando a las bancadas parlamentarias a activar los mecanismos de destitución. Previo al anuncio de Peña, el Congreso ya había comenzado a estructurar un proceso de juicio político en su contra para deslindar responsabilidades por la crisis del sistema financiero.
Tras la renuncia del mandatario, la responsabilidad recae ahora en el Poder Legislativo, que deberá convocar a sesión plenaria para definir si acepta o rechaza formalmente la dimisión. De ratificarse la salida del presidente, el Congreso activará el protocolo de sucesión institucional conforme a la Constitución paraguaya para garantizar la estabilidad económica y política del país.














