La gobernadora electa de Texas, la demócrata Gina Hinojosa, inyectó incertidumbre en una de las industrias de mayor crecimiento en el estado tras ratificar su promesa de campaña de imponer una moratoria total a los nuevos centros de datos. La medida busca congelar todas las autorizaciones hasta que el Congreso local apruebe leyes que otorguen a las comunidades voz y voto sobre la instalación de estos almacenes de servidores de miles de millones de dólares.
El cambio político llega tras la sorpresiva victoria de Hinojosa sobre el republicano Greg Abbott en las elecciones de mitad de mandato. Previo a las urnas, Abbott ya había frenado el 3 de agosto las nuevas conexiones de centros de datos a la red de ERCOT —que registraba solicitudes por más de 400 gigavatios—, además de ordenar auditorías ambientales y suspender temporalmente permisos de emisiones atmosféricas y de uso de agua ante el descontento de comunidades rurales.
Sin embargo, a diferencia de las medidas temporales fijadas por Abbott, la administración entrante plantea un freno definitivo mientras se establece un nuevo marco regulatorio. Analistas del sector advierten que este giro pone en riesgo inversiones multimillonarias de gigantes tecnológicos como Meta, Google y Microsoft, lo que podría derivar en la cancelación de proyectos, la salida de desarrolladores hacia otros estados o la aceleración de obras ya aprobadas antes de la entrada en vigor del bloqueo.
Pese al escenario de cautela, la Coalición de Centros de Datos —organización que agrupa a los principales desarrolladores e infraestructuras del sector tecnológico— afirmó que mantendrá sus planes de expansión en la entidad. La agrupación señaló que buscará trabajar de manera coordinada con el nuevo gobierno estatal y las autoridades locales para definir las normas energéticas y comunitarias que regirán a la industria en Texas.














