Miguel Ángel Pérez Triano, representante del Gobierno central en el enclave norteafricano de Ceuta, presentó su renuncia este lunes al argumentar motivos personales, luego de semanas de fuertes cuestionamientos políticos por la gestión de una avalancha migratoria que involucró el ingreso de más de 70,000 personas procedentes de Marruecos.
Aunque gran parte de los migrantes se desplazó posteriormente, miles continúan en el territorio autónomo, lo que ha generado severas complicaciones políticas para la administración del presidente Pedro Sánchez. Pérez Triano defendió las acciones de coordinación realizadas entre el gobierno local, las instituciones estatales y los cuerpos de seguridad; sin embargo, sostuvo que la presión mediática y una campaña de hostigamiento en su contra rebasaron los límites tolerables.

«Mi familia no merece que yo continúe aquí más tiempo», expresó tras denunciar insultos, amenazas directas y la colocación de una corona fúnebre a las afueras de su oficina. Asimismo, aclaró que la delegación a su cargo carecía de control operativo directo sobre la frontera y las fuerzas de seguridad, y puntualizó que los reportes previos no anticipaban una movilización de tal magnitud.
En paralelo a la crisis en el norte, la jornada estuvo marcada por la emergencia en las costas de las Islas Canarias, donde fueron interceptados tres cayucos con 557 personas a bordo, originarias de naciones como Senegal, Gambia y Malí. Los equipos de emergencia confirmaron que la gran mayoría presentaba un buen estado de salud y fueron derivados a centros de asistencia temporal, destacando la presencia de 68 mujeres y 28 menores de edad.







