En una columna de opinión publicada en el diario británico The Telegraph, el ministro de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, advirtió que el país cuenta con un plazo estimado de mil días para prepararse para la guerra y consolidar su capacidad de disuasión frente a adversarios internacionales.
Streeting subrayó que la meta primordial es obligar a las potencias rivales a replantearse cualquier agresión, asegurando que las fuerzas armadas británicas estén en condiciones operativas de responder. Tras realizar un balance de las capacidades militares de tierra, mar y aire, el titular de la cartera remarcó que para el año 2030 la conformación de una fuerza de choque y una economía de guerra resultarán decisivas para prevenir o encarar un conflicto bélico junto a las naciones aliadas.
Entre los riesgos latentes para la seguridad nacional, el ministro hizo referencia directa al avance de tanques rusos en las fronteras de la región, a lo que sumó hipótesis de conflicto asociadas al terrorismo respaldado por Estados y a operaciones hostiles de sabotaje de infraestructura crítica, orientadas a paralizar el funcionamiento cotidiano e infundir temor social, en una alusión que apunta también hacia actores como Irán.

El pronunciamiento se suma al reciente llamado emitido por la administración británica a la ciudadanía, en el cual instó a la población a reunir reservas de alimentos no perecederos y agua potable como contingencia preventiva ante eventuales colapsos en las redes de telecomunicaciones y en los sistemas electrónicos de pago por hasta 72 horas.
Finalmente, el funcionario responsabilizó a los gobiernos del Partido Conservador por haber entregado una estructura militar reducida a mínimos históricos no vistos desde el siglo XIX, al tiempo que defendió el plan de la gestión laborista para ejecutar el mayor incremento en el gasto militar y de defensa registrado desde la Guerra Fría.













