La Policía Nacional española desplegó a sus Unidades de Intervención Policial (UIP) en Ceuta para contener graves disturbios protagonizados por manifestantes locales en medio del descontento por la gestión de la crisis migratoria. La intervención, que incluyó cargas y medidas disuasorias, buscó dispersar las agresiones y evitar enfrentamientos directos en la ciudad autónoma.
Durante los altercados, un grupo de manifestantes incendió asentamientos improvisados en las playas de Benítez y del Trampolín, destruyendo las pertenencias de las personas migrantes alojadas en el lugar. Horas antes, vecinos de la zona formaron cordones humanos para bloquear el paso a vehículos de la Cruz Roja que trasladaban agua y alimentos. La violencia del operativo obligó a decenas de personas migrantes a refugiarse en los espigones de la costa, mientras las autoridades mantienen un operativo preventivo ante el clima de tensión social por el control fronterizo.







